Saltar,
y caer al vacio. Como quien arriesga,
y pierde.
Quedarse en tierra firme,
y no levantarse del suelo. Como quien no arriesga,
pero tampoco gana.
Yo a dieta de ti y tu de mi, de un nosotros cada vez mas viejo, ignorante y destartalado.
En realidad solo estoy probando la aplicacion de blogger para android. Sabed que mola un montón.
Hoy no voy a hablarte de amor, pequeño. El amor siempre duele, siempre. Y da igual que sea antes o despues de que ocurra el puto milagro. Ese milagro que explota y nos hace sentir invencibles, intocables, inmortales e imperecederos. Y además hoy no tengo fuerzas, hoy no quiero enfrentarlo.
Hoy solo me apetece hablarte de complicidad, de ese extraño concepto que surje a veces sin avisar, espontaneo como que además, es imosible de forzar, de imitar... Y de los abrazos, ese momento intimo y mágico. Ya podía acabarse el mundo en uno de esos, que me da igual...
Y dirás que tengo solo 20 años, que que se yo de todo esto. Pues tienes razón, no se nada. Y así nos va. Que cuando dejo de ser tu imposible, vienes tu y te conviertes en el mío.